El sabor es nuestra identidad

Nuestra historia

Desde 1986

Esta finca es la más antigua de España con plantaciones de nogales. Fue hacia los años 80 del pasado siglo cuando el abogado malagueño José Luis Fernández Cantos, nacido en Ronda, decidió impulsar la producción de nueces para que el mercado español no estuviera abastecido, casi en exclusiva, por las nueces procedentes de California.  Los árboles más antiguos son de 1986.

Con su iniciativa, contribuía a crear riqueza y puestos de trabajo y mantenía en valor un amplio terreno que corría el peligro de convertirse en baldío. Al mismo tiempo, ayudaba a la promoción de la comarca rondeña y nutría al mercado de un producto que cada día tiene mayor demanda, por ser un fruto apetitoso y muy saludable para el cuerpo humano.

Por la finca pasa el arroyo de los Arcos. El riego de los nogales se realiza mediante el sistema de goteo, adaptado a las necesidades de cada árbol, ya que la calidad del terreno difiere de unos lugares a otros. 

Proceso natural

En La Molinilla se realiza todo el proceso de recolección, lavado, secado y envasado de las nueces, en sus distintas variedades. Todo el proceso es completamente natural sin acelerarlo ni blanquear las nueces, cosa muy habitual en las nueces de California que son más blancas por fuera pero pierden su sabor. De esta forma, los frutos mantienen sus propiedades intactas, con lo que su sabor es inmejorable y más duradero en el tiempo.

Calidad insuperable

Lo que más sobresale en las nueces que salen de la Finca La Molinilla es su alta calidad. Para ello ha sido fundamental huir del concepto de lo intensivo en el cultivo. «Al árbol no le puede faltar de nada, es como si fuera nuestro hijo», sentencia Fernández. En este sentido, durante todo el año hay mucho trabajo por hacer: poda, desbroce de las hierbas, tratamientos de herbicidas, etcétera.

Entre los últimos días de septiembre y los primeros de noviembre tiene lugar la campaña de recogida, en la que se da de trabajo a una veintena de trabajadores. Las nueces, que caen del árbol tras el movimiento generado por una vibradora similar a la usada en el olivo, para que sean aptas para el consumo tienen que perder humedad. Para ello se esparcen en un secadero situado en la propia finca para que sólo con el calor del sol, de una forma natural, durante dos o tres días pierdan esa humedad. Eso sí, en caso de lluvias, se cuenta con un horno que también hace este proceso.

Sin blanquear

A diferencia de muchas nueces que llegan a grandes superficies, en esta empresa no blanquean la cáscara. Este proceso, que sólo se hace por fines estéticos -para evitar un color oscuro, que es menos comercial-, utiliza elementos químicos que quitan sabor al fruto.

Nueces de Ronda tiene junto al secadero una planta envasadora donde se clasifican estos frutos secos por variedad y por calibre. Así, hay pequeñas (inferiores a 32 milímetros), medianas (entre 32 y 34 milímetros) y grandes (más de 34 milímetros). El precio es proporcional al tamaño. La media para la venta en grandes cantidades está entre los 3,5 y los 4 euros.

La Molinilla, la finca de nogales más antigua de España, produce cada año entre 30 y 40 toneladas de este fruto seco